Un vino sin, por favor…

No me cabe duda de que si en cualquier bar, taberna o restaurante, alguien pronunciara la frase “Un vino sin alcohol, por favor“, sería destino de no pocas miradas por parte del resto de clientes del local. Sin embargo, el vino sin alcohol existe en España desde hace más de 4 años, cuando el Grupo Elivo, elaboró el primer vino sin alcohol de nuestro país. Bueno, sólo un pequeño matiz ni era sin alcohol ni se le podía denominar vino…
Me explico, no se puede decir que Élivo sea un vino sin alcohol, puesto que a pesar de estar bastante lejos de la media alcohólica de la mayoría de los vinos (entre 11 y 14 grados), todavía posee 4 grados de alcohol. Tampoco se le puede llamar vino, porque existe una normativa europea que impide escribir la palabra “vino” tanto en la etiqueta como la contra etiqueta de estos productos.
Pero entonces, ¿cómo llamamos a los vinos con un grado alcohólico sustancialmente reducido? La respuesta nos sitúa en una especie de “vacio legal”, del que por el momento salimos del paso, con mayor o menor acierto, llamándolos vinos desalcoholizados.
Esos fueron los orígenes de vino “sin” en España. Producto todavía muy verde dentro de un sector tan profundamente arraigado como es el del vino, parece sin embargo, que el futuro para este tipo de bebida es bastante halagueño, lo cual parece lógico en una sociedad cada vez más concienciada (aunque haya sido a base de multazos) con aspectos tales como la necesidad de ponerse al volante sin una sola gota de alcohol.
Como suele suceder en estos casos, mucho han cambiado las cosas desde aquel primer vino parcialmente desalcoholizado hasta el que recientemente ha presentado el Grupo Matarromera en Málaga, el primer vino sin alcohol y sin calorias del mercado, Emina 0,0.
Málaga ha sido el punto de partida elegido para la distribución de este vino, no por casualidad. Según asegura el Grupo Matarromera, se trata de una ciudad idónea para ello, debido a que se trata de una ciudad abierta, con numerosas nacionalidades presentes y con un alto porcentaje de pesonas mayores, más dispuestas a probar este tipo de productos, sobre todo después de que que hayan sido ya varios los cardiólogos que han recomendado el consumo del vino sin alcohol para mejorar nuestra salud cardiovascular.
El gran reto ahora es saber si el proceso que se sigue para desalcoholizar los vinos es lo suficientemente acertado para que sigamos teniendo la sensación de que lo que estamos bebiendo es vino. Los más puristas aseguran que hablamos de algo imposible, algunos bodegueros afirman que ya lo han conseguido…
Y tu, ¿te atreverás a probar el “vino sin”?













