¿Cómo se fabrica el corcho para el vino?

El corcho es uno de esos elementos imprescindible en una botella de vino. En otras ocasiones, ya os hemos hablado de la importancia de este pequeño elemento e incluso de por qué existen tantas variedades de sacacorchos. Hoy queremos pararnos a analizar cómo se fabrican los corchos para el vino.

Corchos vino

El proceso de fabricación del corcho comienza en la selección de las mejores partes de la corteza del alcornoque. Una vez escogidas, se hierven en agua para que adquieran una textura más flexible, aumenten su grosor y consigan un tejido más esponjoso. Después, se mantendrán en reposo hasta que adquieran una forma plana, siendo después divididas por espesor y calidad.

Una vez tenemos las planchas de alcornoque preparadas, entran en funcionamiento los procesos mecánicos por los que se extraen los corchos. Cuando ya tenemos la forma cilíndrica que todos conocemos, se lavan y secan hasta que su humedad descienda al 6%.

Los corchos son entonces separados según su porosidad, y se analizan en laboratorio su humedad, diámetro y resistencia.

Es en este momento en el que entran en juego las bodegas, ya que según los pedidos, se imprimirá en el corcho el logotipo o figura deseada, y se le someterá a un tratamiento último para conseguir el aspecto final tan característico de este elemento que, como decimos es vital para el vino.

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One Response to ¿Cómo se fabrica el corcho para el vino?

  1. Enotenerife 25 noviembre 2013 at 9:15 #

    En vinos jóvenes no, pero en vinos elaborados para que duren en el tiempo, el tapon sirve para que respire el vino. En vinos jóvenes si pones uno de corcho no pasa nada, igual que si pones uno de silicona.

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Creado por: @DeBlancoaTinto