La copa al vino, lo que la rueda al coche

Por mucho que me pese aceptarlo, una de las frases más repetidas entre las personas que me preguntan a que me dedico, es “A mí me gusta mucho el vino, pero la verdad es que no tengo ni idea de vinos”, no quiero ni imaginarme lo que dirían si les preguntase sus conocimientos sobre copas de vino.

 

copas

Seguramente si les dijera que deberían tener en casa un juego de copas para vinos blancos, otro para tintos jóvenes, otro para reservas, otro para cava o champagne y otro para vinos generosos u oportos, cambiarían su frase tan típica por la de “Estás loco, y además ya ni siquiera me gusta el vino tanto como antes…”

Por eso, no voy a sugerir eso, entre otras cosas, porque existen copas lo suficientemente genéricas, para consumir casi cualquier tipo de vino.

Todos hemos visto en multitud de películas históricas, como se servía el vino en copas de barro cocido en un principio, metal o bronce más adelante vidrio posteriormente y finalmente cristal, que por su transparencia, brillo, belleza y fragilidad, parece poco probable que sea desbancado de la posición que ocupa actualmente.

Bien, ya tenemos claro algo que incluso aquellos que aseguraban no saber nada de vino y mucho menos de copas de vino, tenían claro antes de leer estas líneas: Una copa de vino debe ser de cristal.

Ahora bien, esto es sólo la parte más fácil y lógica del tema que nos ocupa hoy. ¿Qué pasa con la forma, tamaño, color o grosor que debe tener una copa? Veamos cómo debe de ser una copa de vino “genérica”.

Una buena copa debe ser de cristal fino, transparente e incoloro, ya que de esta manera realzará el brillo y el color de cualquier vino. La boca debe ser ligeramente cerrada para favorecer la concentración de los aromas, pero lo suficientemente amplia para que podamos introducir la nariz por completo en su interior (esto les resultará más fácil a unos que a otros…). Los bordes serán finos, cuanto más, mejor. El tamaño de la copa deber ser importante, para que al llenarla en un tercio de su capacidad, el vino pueda respirar y mostrarnos todos sus matices.

Si quieres comprobar por ti mismo la importancia que tiene la copa a la hora de saborear un buen vino, te invito a que hagas una sencilla prueba en casa, abriendo una botella de buen vino y beberlo alternamente en una copa con características similares a las descritas anteriormente y en un vaso de agua corriente. La diferencia será tan abismal que creerás que no estás bebiendo el mismo vino.

En sucesivos posts, hablaré más en profundidad de copas específicas para cada tipo de vino.

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Creado por: @DeBlancoaTinto