Se acabó el «boom» del ladrillo, y el del vino…

Igual estoy equivocado, ¿eh? De ser así, no dudéis en corregirme, pero me da la impresión de que últimamente es difícil abrir una revista o periódico y no encontrarse con un club de vinos que te ofrece la mejor selección al mejor precio, una bodega que nos cuenta la historia de su creación y evolución a través de generaciones, el encarte de una gran superficie que nos muestra todo su catálogo de vinos, con fichas de cata, recomendaciones y toda la información que podamos necesitar o una escuela de hostelería dispuesta a enseñarnos todo lo que necesitamos saber para convertirnos en “expertos” sobre vino. ¿Qué está pasando? ¿Existe un creciente interés por el vino? ¿Las ventas han caído tanto que no queda más remedio que invertir en comunicación para conseguir vender? ¿Ambas cosas?

 

No descubro nada si digo que existe un importante movimiento en torno al mundo del vino, sobre todo entre los más jóvenes. Numerosas bodegas surgieron en los últimos años como “grandes proyectos”, en muchos casos apadrinadas por “famosos”, que poco o nada tenían que ver con el mundo del vino. Como no podía ser de otra manera, muchas de ellas están pasando ahora verdaderas dificultades para seguir adelante. Sin ir más lejos, en De Blanco a Tinto, recibimos con bastante frecuencia llamadas de bodegas solicitando información para incluir sus vinos en nuestro catálogo, pero como está sucediendo en muchos otros sectores, demasiada oferta para tan poca demanda…

Y ahora, ¿qué hacemos con tanto vino? Existe excedencia, si, mucha excedencia. Y como consecuencia de ello, sucede que España es el líder mundial en exportaciones de vino a granel a un precio medio de 40 céntimos de euro por litro. Cada vez nos distanciamos más en esta primera posición de nuestros inmediatos competidores (Italia y Francia), que optan por consagrar sus exportaciones con vinos de más calidad (o por lo menos más caros…)

¿Es la exportación a granel la solución para acabar con la excedencia del vino en España?
Creo que siendo el primer productor de vinos en el mundo (el 15% de la superficie mundial destinada al cultivo de la vid se encuentra en España), lo principal es vender y dar salida a nuestro vino, pero no sólo a costa de «tirar» el precio.

Es interesante que nuestras exportaciones de vino a granel crezcan como lo están haciendo desde el año 2000, especialmente en estos tiempos de recesión económica. Pero, ¿Qué pasa con los vinos de más calidad? En una reciente encuesta realizada entre los consumidores del Reino Unido (uno de los principales mercados a nivel mundial), se llegaba a la conclusión de que los británicos catalogan nuestro vino como “un vino que no llevarían a casa de unos amigos como aportación a una cena, si su intención es la de quedar bien” Mal camino…

 

En definitiva creo que una vez más está fallando nuestra habilidad para “vendernos” mejor en el extranjero.

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Creado por: @DeBlancoaTinto