Vinos rosados, el color de la primavera

El vino rosado parece estar destinado a un segundo plano. Parece dificil por ejemplo, que en la selección de vinos que una pareja de novios hace para su boda, incluyan un rosado. De igual forma, a casi ningún amante del vino se le ocurriría decir que su vino favorito es un rosado. Para esto, ya se posicionan los vinos blancos y sobre todo, los tintos.

Sin embargo, el vino rosado está ganando cada vez más adeptos. Ya hablamos hace algunos meses sobre el auge que está teniendo el Champagne rosado en los últimos años. Esta tendencia es equiparable a todos los vinos rosados, que se convierten en auténticas delicias cuando se disfrutan con los primeros días calurosos del año…

Los vinos rosados son vinos sencillos, sin grandes experimentos. Provenientes en la mayoría de las ocasiones de los viñedos más jovenes y se consolidan como vinos aromáticos, frescos y ligeros. Sin embargo, y como parte de la evolución que comentabamos antes, es cada vez más frecuente encontrar vinos rosados con algunos meses de crianza en madera. Esta opción puede aportar al vino rosado un extra en cuanto a estructura y valores aromáticos, pero en ocasiones puede ser complicado “acertar” con el tiempo idóneo de permanencia en barrica. Un exceso de crianza en madera, puede hacer que el vino rosado pierda su esencia de aromas frutales, lo que sin duda lo convertiría en un vino sin ningún aliciente.

 

Recordar por último, que el vino rosado no se elabora con mezcla de uvas blancas y tintas, creencia esta bastante extendida entre los menos iniciados… Se elabora unicamente con uvas tintas y la clave para obtener ese color rosado, está en el proceso de fermentación y en la manera de extraer las antocianinas de la piel de la uva.

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Creado por: @DeBlancoaTinto