Cata a ciegas: Riojas contra Riberas del Duero

Cata a ciegas: Campillo Finca Cuesta Clara, Neo, Rudeles Cerro El Cuberillo, Pagos de la Sonsierra

Cata a ciegas: Campillo Finca Cuesta Clara, Neo, Rudeles Cerro El Cuberillo, Pagos de la Sonsierra

Sensacional cata a ciegas la que realizamos en esta sesión. Se cataron 4 vinos, desvelando únicamente la variedad de uva, el tiempo de permanencia en barrica y el tipo de barrica.

Todos ellos eran vinos con crianzas largas y de variedad de uva Tempranillo, aunque uno de los vinos está elaborado con la “rara” Tempranillo Peludo, variedad casi en extinción y que se localiza únicamente en algunos viñedos de La Rioja. En esta primera cata a ciegas que realizamos, no fuimos demasiado exigentes y los participantes debían intentar averiguar simplemente la denominación de origen de cada uno de ellos, sabiendo previamente que había dos Riojas y dos Riberas del Duero.

 

Club de vinos De Blanco a Tinto

Los cuatro vinos catados fueron:

Todos ellos obtuvieron grandes puntuaciones, pero destacó por encima de todos Campillo Finca Cuesta Clara, elaborado con cepas viejas de Tempranillo Peludo. La principal peculiaridad de esta uva, es que la planta pierde sus hojas basales al final del ciclo vegetativo, con lo que la uva queda muy expuesta al sol. Con esta variedad se obtienen vinos más afrutados, de gran elegancia y que aguantan perfectamente crianzas largas en barrica.

Sensacional vino este Campillo Finca Cuesta Clara 2008, en cuya etiqueta ya podemos leer la palabra “RARO”. Con mucha vida por delante. Destellos muy violáceos a pesar de ser un 2008. En nariz es sensacional, con mucha fruta negra madura, toques licorosos, regaliz y un marcado toque láctico a queso azul. En boca una delicia también, muy agradable al tacto, ancho pero no espeso y un final extremadamente largo.

En segundo lugar quedó Rudeles, Cerro el Cuberillo 2009. En este caso nos encontramos ante el más “Ribera”, donde pocos tuvieron dudas a la hora de reconocerlo como tal. Se trata de un vino elaborado con uvas prefiloxéricas de entre 90 y 110 años de antigüedad. Un vino más corpulento que el anterior, con quizás un pelín de exceso de madera. Aun así, en boca se mostraba muy cremoso, con agradables aromas terciarios que se percibían más claramente en retronasal. Vino de invierno, perfecto para maridar con legumbre o asados.

En tercer lugar Pagos de la Sonsierra, Reserva 2009. El más fresco de los cuatro. Un vino más fluido, con una fruta roja más joven. La mayoría lo catalogó rápidamente como Rioja, sin embargo la acidez pasaba era bastante baja, lo que despistó bastante a los asistentes.

En último lugar quedó Neo 2010. A pesar de haber obtenido menos puntuación que los otros, también nos pareció un gran vino, de hecho esta añada ha sido puntuada con 93 puntos Parker. Tampoco hubo demasiadas dudas de que estábamos ante un Ribera del Duero. Capa alta e intensa, con ribete empezando a “atejarse” ligeramente.

Os animo a que organicéis alguna cata a ciegas entre amigos, es la mejor manera de poner a prueba la sensibilidad de la nariz, vista y boca de todo aquel que quiera iniciarse en el mundo de los vinos, a la vez que sirve para juzgar los vinos sin preconceptos o prejuicios.

Únicamente tenéis que elegir los vinos con alguna característica homogénea (edad, origen, variedad de uva, etc.), cubrir las botellas con papel, bolsas de cata a ciegas o fundas enfriadoras y disfrutar de esta magnífica y enriquecedora experiencia.

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Creado por: @DeBlancoaTinto