¿Por qué pagar una botella de vino un 270% más caro en un restaurante?

A priori, la respuesta es bien sencilla y muchos de vosotros os habréis apresurado a responder mentalmente con apreciaciones tales como: “Se paga por el servicio ofrecido”, “El asesoramiento a la hora de elegir el vino también es importante” “La selección de vinos de la carta nos permitirá descubrir algunas joyas gracias al trabajo bien hecho del sumiller” o la más obvia de todas ellas “Es que el restaurante también tiene que ganar dinero y los gastos son muchos”

Podría estar de acuerdo en casi todo esto, pero si analizamos un “pelín” más en profundidad, no me queda más remedio que discrepar.

Hace unos días leía un informe de la Federación Española de Vino FEV, en el que se desvela que el consumo de vino en la hostelería ha caído un 15% en el primer semestre del 2009. Paralelamente, leo otro artículo publicado por el Observatorio Español del Mercado del Vino OEMV, del que se desprenden datos tan curiosos como los siguientes:

El margen medio que se carga en hostelería al vino, es de un 200%, pudiendo llegar en vinos jóvenes a un 700%. (esto no lo digo yo, lo dice el OEMV)
• El 23,6% de los consumidores de vino en hostelería opinan que es demasiado caro.
El 36% de los camareros o maîtres que sirven en la mesa de un restaurante, no asesoran nunca sobre vinos.
• El 52% de los comensales que piden una botella de vino en un restaurante no la terminan. El 93% de éstos no se llevan la botella a casa, desconociendo 1 de cada 5 que tienen todo el derecho a hacerlo.

 

Pero esto no dejan de ser datos estadísticos, que siempre están sujetos a múltiples interpretaciones. Me permito a continuación dar mi opinión de lo que pueden ser algunas causas para que el consumo de vino caiga de manera tan alarmante en la hostelería:

Periodo de crisis: Estamos de acuerdo, el consumo actualmente es muy bajo en todos los sectores, el vino no iba a ser menos.
Precio: De media, el incremento comercial que un restaurante puede aplicar sobre un vino, ronda un 270%.
Servicio deficiente y protocolo inexistente: Brillan por su ausencia los maîtres o sumilleres en restaurantes de gama media. Los camareros en un porcentaje muy elevado no tienen los conocimientos mínimos sobre vino y mucho menos sobre protocolo. Ya hemos hablado en algún artículo anterior sobre la inadecuada temperatura de servicio del vino, un problema que sería tan sencillo de solventar, que no puedo entender que no se haga.
Accesorios deficientes: En muchas ocasiones las propias copas no son idóneas para beber vino, por no hablar de la ausencia absoluta de decantadores.
Normativa de Tráfico: Evidentemente desde la entrada en vigor del carnet por puntos y el endurecimiento de las leyes en este sentido, afectan al consumo no sólo del vino sino de cualquier otra bebida alcohólica.

¿Qué alternativas existen para evitar que el consumo del vino siga cayendo en hostelería?

Reconsiderar la política de precios del vino: Abusiva, sobretodo en determinados locales.
Mejorar el servicio y la formación de los profesionales relacionados con el servicio del vino: Es importante orientar a los clientes y e incitarles al consumo de vinos con buena relación calidad/precio.
Extender el concepto de “Descorche”: En numerosos países europeos, es un hecho habitual que los clientes puedan llevar su propia botella de vino. El restaurante cobra un importe razonable en concepto de “descorche” de la botella.

Veremos a ver cual es la evolución durante estas Navidades y durante los primeros meses del próximo año, pero todo parece indicar, que el consumo de vino seguirá cayendo en hostelería y subiendo en los hogares. No cabe duda,

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Creado por: @DeBlancoaTinto